miércoles, 3 de junio de 2015

Presentan una novela sobre aventuras en el Atlántico Sur

La escritora Mabel Helena Murúa se encuentra presentando la novela “Juan León Murúa. Una vida a bordo por el Atlántico Sur”, un homenaje de la autora a su abuelo Juan León Murúa, el hijo menor de un matrimonio de inmigrantes vascofranceses, que llegó al país a mediados del siglo XIX y se afincó en el sur de la provincia de Buenos Aires. A partir de la mudanza de la familia al porteño barrio de Barracas, la cercanía del río y la fascinación que siente el joven al observar el arribo y la partida de los barcos, nace su vocación de ser marino. El libro fue publicado por la editorial Dunken y ya se encuentra en las diversas librerías del país.
Aventuras patagónicas
La obra transita toda su carrera en el mar, desde el viaje de iniciación en la Goleta Santa Cruz, comandada por Luis Piedra Buena, pasando por su estadía en la Isla Pavón y los encuentros con los tehuelches, la Expedición científica ítalo-argentina y el rescate de los náufragos de la barca inglesa Pactolus, las excursiones a Puerto Madryn para proveerse de carne y víveres frescos, la proeza de la instalación del Faro de San Juan de Salvamento en la agreste Isla de los Estados, la fundación de Ushuaia, la fiebre del oro en Tierra del Fuego y la llegada de Julio Popper y los inmigrantes croatas, el descubrimiento del lago Fagnano, el servicio de cuarentena en la Isla Martín García, la comandancia del Transporte Villarino, los pormenores del encuentro del Presidente Julio Argentino Roca con el político chileno Federico Errázuriz, para sellar un armisticio de paz con el país hermano, hasta las vicisitudes del accidente en la Isla Blanca de Camarones, así como su condena, la defensa de sus compañeros, la anulación de la sentencia, su retiro temprano, su estadía con la familia en Francia y sus años en el campo de Las Flores, provincia de Buenos Aires.

Historia
En forma paralela a la vida de Juan León Murúa, un trozo de historia argentina se desarrolla en la ignota Patagonia, donde el territorio, ocupado por las tribus indígenas, es disputado por corsarios y comerciantes de varias nacionalidades. En forma simultánea, peritos, científicos, exploradores y religiosos, con mayor o menor apoyo estatal y mucho ahínco, trabajan para defender la soberanía argentina sobre las tierras australes.